“When I’m sad, I color the world”
Por: Natalia el 7-Marzo-2010 | 1 comentario
Eso es lo que hacía Keith Haring, para mí, uno de los mejores artistas contemporáneos y al que todavía no le habíamos dedicado ningún post en Rienzie.
Keith Haring nació en Pensilvania el año 1958 y desde pequeño empezó a dibujar. Su afición le llevó a estudiar en la Ivy School of Professional Art de Pittsburgh y, posteriormente, en la Escuela de Artes Visuales de Nueva York. Su estilo, aunque enmarcado dentro del pop art, es muy característico y tiene influencias muy diversas. De hecho, se dice que es hijo del “pop art de Warhol, de los cómics de Disney, de la era de la televisión, de la ciencia ficción, del vídeo, de los robots, de la tecnología, de la música disco, del rap, del sexo, las drogas y del efervescente East Village de los 70 y los 80”.
Este artista fue de los afortunados que adquieren fama y popularidad en vida. Pero si se convirtió en una leyenda fue, como pasa en muchos casos, por su muerte. Haring murió de sida en 1990. Dos años antes le habían detectado la enfermedad y, en seguida, creó la fundación Keith Haring para ayudar y apoyar a los afectados por el virus. Además, sus obras empezaron a incorporar el tema de la lucha contra el síndrome de inmunodeficiencia adquirida. Entre esos trabajos destaca el que hizo en Barcelona en 1989 en la plaça de Salvador Seguí, justamente en el barrio chino barcelonés, lugar conflictivo por ser un punto de venta de drogas y sexo. Consistía en un mural de 30 metros de largo en el que se podía leer: “Todos juntos podemos para el sida”. Pero esa obra ya no está allí: el muro sobre el que estaba se derrumbó.
Los dibujos de Keith Haring tienen más de 20 años, pero no pasan de moda. Además, nunca dejan de irradiar alegría, felicidad y optimismo, gracias a los fuertes colores que componen la imagen. Así que ya sabéis: cuando estéis tristes, dejad que sus muñequitos os coloreen el mundo.

Nunca llevéis niños al trabajo
Por: Natalia el 5-Marzo-2010 | 0 comentarios
Hay días en que los niños tienen fiesta en el colegio, pero los padres no en sus trabajos, y es realmente complicado hacerse cargo de los pequeños. La mayoría de los progenitores lo que hacen es dejar a las criaturas con los abuelos o buscar una canguro que los cuide durante esas horas en que ellos tienen que ir a ganarse el suelo. No obstante, hay algunos padres que optan por llevarse a los niños a su trabajo, lo que no tiene por qué ser un problema si trabajas en una oficina o algo así. Ahora, si eres controlador aéreo y, encima, para hacerte el gracioso, dejas que tu hijo dé instrucciones a los pilotos, te puedes meter en un buen lío.
Eso es precisamente lo que, supuestamente, le pasó a un controlador del aeropuerto JFK de Nueva York, uno de los más transitados del mundo. En estos momentos, las autoridades de la Administración Federal de Aviación Civil (FAA) de los EEUU están investigando si realmente fue un niño el que dio permisos para despegar a varios aviones y han prohibido a los trabajadores involucrados controlar el tráfico aéreo, como mínimo, hasta que acabe la investigación.
La cadena FOX-TV Boston consiguió las grabaciones de audio del supuesto niño haciéndose pasar por controlador. Os dejo aquí su cobertura de la noticia con los archivos sonoros para juzguéis vosotros mismos.

Sydney al desnudo
Por: Natalia el 1-Marzo-2010 | 1 comentario
Cinco mil personas, casi el doble de las previstas, se han desnudado ante la Ópera de Sydney para que la insólita imagen fuera captada por el popular fotógrafo Spencer Tunick. Los desnudos son la especialidad de este artista, que empezó a tomar esta clase de fotografías en 1992 y hasta hoy no ha parado, recorriendo medio mundo y topándose con un apoyo masivo en todos los lugares a los que ha ido, incluso en Barcelona, donde en 2003 consiguió reunir a siete mil personas, batiendo el récord que tenía por entonces -en 2007, no obstante, lo fulminó, gracias a las 19 mil personas que se desnudaron en México.

Evidentemente, la polémica sigue a este fotógrafo y se suele debatir sobre si sus composiciones son arte o manifestaciones sociales a favor de la libertad de expresión. Para mí, todo aquello creado o manipulado por alguien para transmitir una emoción o un mensaje es arte. Está claro que puede no gustar o que puede no ser comprendido; pero en el momento en que algo se hace, se compone o se coloca de una determinada manera para darle un significado y no porque sí, adquiere un valor añadido. Y si encima a esa obra se le añade un movimiento social, como es el caso, ya me parece la hostia, hablando mal y pronto.

¿Tienes un millón de dólares?
Por: Natalia el 27-Febrero-2010 | 4 comentarios
La mayoría de nosotros, no; a no ser, cosa que me sorprendería, que el nivel económico de los lectores de este blog fuera extremadamente elevado. Si es así, yo propongo que, si os gustan nuestros contenidos, hagáis alguna pequeña donación. Nos conformamos con poco, por ejemplo, con 100.000 dólares. Pero, si no os he convencido, lo que también podéis hacer con ese millón de dólares es comprar el dominio ’sex.com’, que se subastará, según el
portal Baquia, el próximo 18 de marzo.
La propiedad de este dominio siempre ha estado rodeada por la polémica. El dueño actual, Escom LLC, se lo compró a Gary Kremen por, supuestamente, 4 millones de dólares en enero de 2006. Kremen, fundador de Match.com, tuvo problemas con Stephen M. Cohen, quien había intentado hacerse con el control del dominio y que, tras perder el juicio que determinó quien tenía los derechos del sitio -el cual, por cierto, duró cinco años-, huyó a México, donde fue arrestado años más tarde. Tan interesante es la historia, que incluso se han escrito libros sobre ella.
Ahora, Escom LLC saca a subasta ’sex.com’ en una oficina de la firma de abogados Windels Marx Lane & Mittendorf en Nueva York. Según las condiciones de la misma, quien más dinero dé podrá beneficiarse de los derechos derivados, los derechos de licencia y la propiedad intelectual asociados a las URL. Y todo, como he dicho, por el módico precio de salida un million dollar, baby. Eso sí, hay que presentar un cheque avalado por el banco que demuestre que puedes hacer frente al pago. Venga, ¡ya podéis ir a pedirlo!




